domingo, 2 de septiembre de 2012


QUINTA DE SAN PEDRO ALEJANDRINO
Icono turístico de Santa Marta

  Por: Irenis Ramírez S.

Santa Marta, como Distrito Turístico, Cultural e Histórico, es reconocida a nivel nacional por sus riquezas naturales: largas playas, mar cristalino, bosques espesos y colinas prestas a dejarse caminar. Los turistas, bien sea siguiendo guías de recomendación de los samarios, visitan nuestra ciudad para conocer el Parque Tayrona, Minca o los ríos de la Sierra. Sin embargo, poco se promociona el turismo basado en el enorme patrimonio arqueológico e histórico de la ciudad.

Dentro de las opciones culturales que ofrece el Distrito, hay una que se resalta sobre cualquier otra: la Quinta de San Pedro Alejandrino. Pero se encuentra en un  olvido que hace perder de un lugar único a los visitantes de fuera de la ciudad, así como a los propios residentes. Quizá por estar ubicada a las afueras de la ciudad, quizá por ser una gran finca con una profunda entrada, pero la Quinta no está en el imaginario turístico que ofrecen los samarios.

 Pero la Quinta es más que Bolívar en su última morada. En sus 22 hectáreas se encuentra el monumento con el que el Pueblo Colombiano honró su memoria y agradeció haber dado su vida por la emancipación de la América Latina. En un magnifico panteón, se puede observar la escultura de un Bolívar que según donde se le mire cambia de gesto, desde la esperanza de una América unida, hasta la decepción de las guerras civiles de las nacientes repúblicas. Un monumento digno de un héroe como solo Bolívar lo ha sido.

Y la Quinta nos ofrece más. Para aquellos que vivimos en la ciudad, se puede disfrutar de sus instalaciones amplias y tranquilas, donde las aves y las iguanas dan una sensación de tranquilidad propicia para el descanso y la contemplación. También está el Museo Bolivariano, el cual tiene una febril actividad cultural, llena de exposiciones y muestras de arte. Todo un privilegio en una ciudad que se caracteriza por su limitadísima oferta cultural.

En conclusión, la Quinta es un lugar para no perderse. El precio de entrada es justo para el valor histórico y cultural del lugar. Sin embargo, para aquellos que viven en la ciudad, existe una tarjeta anual con un precio muy cómodo, con la cual se puede acceder a sus instalaciones todo el año y disfrutar de todas las muestras y exposiciones con un acompañante. Finalmente, decir que la Quinta debe ser el Icono Turístico de la ciudad, por su singularidad, valor y mantenimiento, una atracción a la altura de las mejores del mundo.


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