QUINTA DE SAN PEDRO ALEJANDRINO
Icono turístico de Santa Marta
Por: Irenis Ramírez S.
Santa Marta, como Distrito Turístico,
Cultural e Histórico, es reconocida a nivel nacional por sus riquezas
naturales: largas playas, mar cristalino, bosques espesos y colinas prestas a
dejarse caminar. Los turistas, bien sea siguiendo guías de recomendación de los
samarios, visitan nuestra ciudad para conocer el Parque Tayrona, Minca o los
ríos de la Sierra. Sin embargo, poco se promociona el turismo basado en el
enorme patrimonio arqueológico e histórico de la ciudad.
Dentro de las opciones culturales que
ofrece el Distrito, hay una que se resalta sobre cualquier otra: la Quinta de
San Pedro Alejandrino. Pero se encuentra en un olvido que hace perder de
un lugar único a los visitantes de fuera de la ciudad, así como a los propios
residentes. Quizá por estar ubicada a las afueras de la ciudad, quizá por ser
una gran finca con una profunda entrada, pero la Quinta no está en el
imaginario turístico que ofrecen los samarios.
Pero la Quinta es más que
Bolívar en su última morada. En sus 22 hectáreas se encuentra el monumento con
el que el Pueblo Colombiano honró su memoria y agradeció haber dado su vida por
la emancipación de la América Latina. En un magnifico panteón, se puede
observar la escultura de un Bolívar que según donde se le mire cambia de gesto,
desde la esperanza de una América unida, hasta la decepción de las guerras
civiles de las nacientes repúblicas. Un monumento digno de un héroe como solo
Bolívar lo ha sido.
Y la Quinta nos ofrece más. Para
aquellos que vivimos en la ciudad, se puede disfrutar de sus instalaciones
amplias y tranquilas, donde las aves y las iguanas dan una sensación de
tranquilidad propicia para el descanso y la contemplación. También está el Museo
Bolivariano, el cual tiene una febril actividad cultural, llena de exposiciones
y muestras de arte. Todo un privilegio en una ciudad que se caracteriza por su
limitadísima oferta cultural.
En conclusión, la Quinta es un lugar
para no perderse. El precio de entrada es justo para el valor histórico y
cultural del lugar. Sin embargo, para aquellos que viven en la ciudad, existe
una tarjeta anual con un precio muy cómodo, con la cual se puede acceder a sus
instalaciones todo el año y disfrutar de todas las muestras y exposiciones con
un acompañante. Finalmente, decir que la Quinta debe ser el Icono Turístico de
la ciudad, por su singularidad, valor y mantenimiento, una atracción a la
altura de las mejores del mundo.
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