Cementerio San Miguel como
estructura social
Reportaje Informativo
Por: Irenis Ramírez S.
El mundo
de los muertos, es cada vez, más parecido al mundo de los vivos, con más
frecuencia el orden jerárquico, las divisiones y tensiones sociales propias de
cada grupo humano, pueden ser entendidas con claridad a partir de la forma en
que las personas disponen de sus difuntos, lugar, estructura y diseño de la
bóveda donde va ser sepultado su querido.
Este es el caso del cementerio San Miguel de Santa Marta, donde las
personas de la alta sociedad se diferencian en muchas de las ocasiones por los
finos materiales que utilizan para la construcción de una bóveda, mientras que
las personas de bajos recurso, resaltan por sus bóvedas sencillas y humildes.
Dentro del cementerio encontramos una división y estructura que revelan
las jerarquías y diferencias de los grupos sociales.
Las tumbas principales y de mayor rango se pueden identificar a simple vista,
ya que todas se encuentran construidas en determinado lugar, esto sin dejar
atrás su tamaño monumental, su arquitectura, estética y su decoración en
mármol, bronce y granito. Esto refleja el poder y la riqueza de algunos
sectores de la sociedad de los vivos, en otras palabras el estrato social al
cual pertenecía el difunto.
De igual formas los sectores medios y populares tienen sus características para
ser identificados fácilmente, principalmente dentro del cementerio San Miguel,
son aquellas bóvedas que se encuentra en el fondo, al final del cementerio y su
mayor característica es el tamaño, son más pequeñas y con menos detalles, pues
la situación económica de los vivos no es suficiente para construir
bóvedas grandes, con lujos y materiales finos.
Esta división ha generado la identificación de los estratos sociales dentro del
cementerio y de cierto modo los estratos altos han limitado el espacio a
los estratos bajos, pues tienden a construir tumbas grande y monumental,
conllevando a que los vivos tengan en cuenta el espacio que va a utilizar
al momento de edificar sus bóvedas.
Este es el caso del cementerio San Miguel de Santa Marta, donde las personas de la alta sociedad se diferencian en muchas de las ocasiones por los finos materiales que utilizan para la construcción de una bóveda, mientras que las personas de bajos recurso, resaltan por sus bóvedas sencillas y humildes. Dentro del cementerio encontramos una división y estructura que revelan las jerarquías y diferencias de los grupos sociales.
Las tumbas principales y de mayor rango se pueden identificar a simple vista, ya que todas se encuentran construidas en determinado lugar, esto sin dejar atrás su tamaño monumental, su arquitectura, estética y su decoración en mármol, bronce y granito. Esto refleja el poder y la riqueza de algunos sectores de la sociedad de los vivos, en otras palabras el estrato social al cual pertenecía el difunto.
De igual formas los sectores medios y populares tienen sus características para ser identificados fácilmente, principalmente dentro del cementerio San Miguel, son aquellas bóvedas que se encuentra en el fondo, al final del cementerio y su mayor característica es el tamaño, son más pequeñas y con menos detalles, pues la situación económica de los vivos no es suficiente para construir bóvedas grandes, con lujos y materiales finos.
Esta división ha generado la identificación de los estratos sociales dentro del cementerio y de cierto modo los estratos altos han limitado el espacio a los estratos bajos, pues tienden a construir tumbas grande y monumental, conllevando a que los vivos tengan en cuenta el espacio que va a utilizar al momento de edificar sus bóvedas.
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